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Final del cuento


Gordo fofo, no te quiere ni tu madre
Una idea.
Culo sucio.
El final de un cuento o el comienzo del otro, de un cadáver exquisito quizás.
El Tiempo dirá.







El culto jefe de gomierdo





Si no se entendió, clic acá
Le pregunté a Rodriguez Larreta si conocía el cuento de Augusto Monterroso titulado "El dinosaurio".
—Ah, es una delicia –me respondió–, ya estoy leyéndolo. 






Paráfrasis mecánica de " La culta dama" de  José de la Colina.



José de la Colina

De yapa (I), otro microrrelato del mismo autor:

LA BELLA DURMIENTE

El príncipe despertador besó a la bella durmiente, que despertó mientras él se dormía, y ella entonces lo besó a él, que despertó mientras ella volvía a dormir, entonces él…







Selecciones 8



La SÉPTIMA entrega.

Ya expliqué en esta entrada de qué se trata.











Selecciones v8.0


Hay más mujeres que cualquier otra cosa, excepto insectos,
 (De la película Gilda)


Yo me paso todo el invierno en quitarme el frío. Y todo el año en quitarme la inexistencia.
Macedonio Fernández, colaboración de la Zapaya


+ sueños 1.0
Conozco a un hombre que dormía con sus brazos. Un día se lo cortaron y se quedó despierto para siempre.

Cesar Vallejo


Amor 77

Julio Cortázar
Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.
Julio Cortázar, Colaboración simultánea de Maia y El Comandante Humita  (para mí que hay algo entre ellos, un 77 quizás)

Métodos de desobediencia cívica:

Sentadas: se efectúa el traslado al lugar previsto y se procede a sentarse, pero hay que estar sentado todo el tiempo. De otro modo, como se estaría es en cuclillas, postura que carece de significado político. 
Manifestaciones: el aspecto clave de una manifestación es que tiene que ser visible. Si una persona se manifiesta con carácter privado en su domicilio no constituye técnicamente una manifestación, sino meramente una acción estúpida o comportarse como un asno

Woody Allen

Un viejo lobo espacialv2.0

Carlos Gardini
Mi raza no es demasiado inteligente, sino más bien estúpida. Por eso somos fáciles de cazar. Pero como somos estúpidos, somos difíciles de retener. Siempre nos escapamos: no porque nos apasione la libertada, sino porque somos demasiado estúpidos como para pensar en las consecuencias de la fuga. Los cazadores nos atraen con espejitos, y nunca fallan. Pero cuando nos cansamos de los espejitos (somos vanidosos, y los espejitos nuevos pronto nos cansan, igual que las caras nuevas) nos escapamos. Aunque nos encierren bajo llave, aunque nos den latigazos, aunque nos marquen con hierros candentes, aunque nos amenacen con la horca o la guillotina o los trabajos forzados, siempre nos escapamos. A veces los cazadores nos matan, a veces se resignan. Buscan más espejitos y vuelven a cazarnos. Nosotros nos miramos las caras nuevas en los espejitos nuevos hasta que nos volvemos a cansar y volvemos a escaparnos. Siempre es así, pero del parque de diversiones no escapé nunca, porque nadie escapa del Espejo de Fuego.
Carlos Gardini, Juegos Malabares


f

Muchas de las figuras estaban trazadas sobre el mismo plano horizontal que me sostenía; otras eran verticales, cortando el plano, u oblicuas; las había tangentes al plano y luego, la gran mayoría, estaban Como flotando en distintas posiciones sin ningún contacto con el plano; y esa especie de bosque geométrico crecía hacia arriba sin que lograse ver hasta dónde. Tampoco me era posible calcular el perímetro que abarcaba esa zona, por más que, desde la distancia, me había parecido mucho más limitada que esta inmensidad compleja que ahora se exhibía ante mis ojos.
Mario Levrero
Algunas figuras estaban trazadas sobre trozos de planos, pero de muchas de ellas sólo quedaba el dibujo del contorno, sin la materia sobre la cual  habían sido inscriptas  misma materia uniforme que había encontrado hasta . ahora, la que podía atravesar si lo deseaba, pero de cuyos bordes afilados debía precaverme; había figuras perfectamente paralelas al plano horizontal, y si por azar alguna llegara a encontrarse a la altura de mis ojos me habría sido imposible verla, y podría sufrir un corte fatal. Debía, pues, moverme con la máxima cautela.
A medida que me internaba en el laberinto geométrico reconocía pentágonos, hexágonos, triángulos, cuadriláteros. Escaseaban las líneas curvas, y los círculos y las circunferencias se encontraban muy de tanto en tanto. También había infinidad de figuras irregulares, aunque el trazo de sus contornos siempre era nítido y perfecto.
 Novela Geométrica, Mario Levrero

Amor 88
Somos dos, por error, que la noche corrige.
Eduardo Galeano




Virus

Había un juego de ordenador, me lo dieron,
uno de mis amigos me lo dio, él jugaba,
dijo, es genial, deberías jugar,
y lo hice, y lo era.

Lo copié del disquete que me dio
para cualquiera, quería que todo el mundo lo jugara.
Todo el mundo debería pasárselo así de bien.
Lo envié por la red a tablones de anuncios
pero principalmente se lo envié a todos mis amigos.

(Contacto personal. Así es como me lo habían dado a mí.)

Mis amigos eran como yo: a algunos les daban miedo los virus,
alguien te daba un juego en un disquete y a la semana siguiente
o en viernes 13
te reformateaba el disco duro o te corrompía la memoria.
Pero éste nunca lo hizo. Este era segurísimo. 
Empezaron a jugar:
cuanto mejor juegas más difícil se vuelve el juego;
quizás no ganes nunca pero puedes llegar a ser bastante bueno.
Yo soy bastante bueno.

Por supuesto que tengo que pasar mucho tiempo jugando.
También lo pasan mis amigos. Y sus amigos.
Y las personas que te encuentras, las ves,
que andan por las autopistas viejas
o hacen cola, lejos de sus ordenadores,
lejos de las salas de juegos que surgieron de la noche a la mañana,
pero que lo están jugando en su cabeza mientras tanto,
combinando formas,
cavilando sobre curvas, poniendo colores junto a colores,
girando señales hacia secciones nuevas de la pantalla,
escuchando la música.

Claro que sí, la gente piensa en él, pero sobre todo lo juega.
Mi récord son dieciocho horas seguidas.
40.012 puntos, 3 fanfarrias.

Juegas a pesar de las lágrimas, el dolor de muñeca, el hambre, 
después de un rato
todo desaparece.
Todo menos el juego, debería decir.

Ya no me quedas sitio en la mente; sitio para otras cosas.
Copiamos el juego, se lo dimos a nuestros amigos.
Trasciende el lenguaje, ocupa nuestro tiempo,
a veces creo que últimamente me olvido de las cosas.

Me pregunto qué le pasó a la TV. Antes había TV.
Me pregunto qué pasará cuando me quede sin comida enlatada.
Me pregunto adónde ha ido toda la gente. Y entonces me doy cuenta de que,
si soy lo bastante rápido, puedo poner un cuadrado negro junto
a una línea roja,
duplicarlo y hacerlos girar para que ambos desaparezcan, 
duplicarlo y hacerlos girar para que ambos desaparezcan, 
despejando el bloque izquierdo
para que suba una burbuja blanca...

(Así que ambos desaparecen.)

Y cuando la electricidad se apague para siempre entonces
lo jugaré en la cabeza hasta que me muera.

Neil Gaiman, colaboración de sotelo/

Cantata

Las almas repudian todo encierro
las cruces dejaron de llover.
Sube al taxi nena, 
los hombres te miran,
te quieren tomar.
ojo al ramo nena,
las flores se caen, tienes que parar.

Vi las sonrisas muriendo en el carrousel,
vi tantos monos, nidos, platos de café,
platos de café, ah.

Guarda al hilo, nena,
guarden bien tus manos
esta libertad.
Ya no poses nena,
todo eso es en vano,
como no dormir.

Aunque me fuercen yo nunca voy a decir
que todo tiempo por pasado fue mejor,
Mañana es mejor.


Luis Alberto Spinetta


Carta abierta al juez Bonadío


por Jorge Rachid

Sr. Bonadío en primer lugar quiero agradecerle a usted, la persecución impiadosa desplegada por su
Juzgado, sobre Cristina Fernández de Kirchner, ya que la misma permitió a millones de  argentinos, rememorar la vida que tuvimos los argentinos durante doce años, de un peronismo del cual usted abjuró.
La revolución fusiladora los hizo más grande a Perón, la Resistencia se fortaleció en su persecución, degradación, excomunión, fijando los objetivos políticos del Perón Vuelve. Lo mismo le pasó a Mitre y Sarmiento cuando quisieron enterrar la memoria de Rosas, Artigas, Andresito, Juana Azurduy descriptos como “la barbarie”, siendo hoy ejes emblemáticos de nuestra nacionalidad. Hubo en esos tiempos hombres como usted, aunque con mayor talento, al menos literarios como Florencio Varela, que no dudó en ofrecer la Argentina a la Corona Británica, o Miguel Cané que como diputado, propuso la desgraciada Ley de Residencia que expulsaba extranjeros, al mejor estilo Trump de hoy.




Pero usted Bonadío no sólo expresa en su conducta un rencor profundo, un odio, que en el jardín de infantes de psicología se estudia como canalización de sus propias frustraciones, la cual quiere esconder detrás de la figura de matón judicial. Es lógico que esté frustrado, creyó que con sólo acceder al cargo sin otro mérito, ni carrera judicial que lo justificase, por medio de una lamentable supuesta militancia política que junto a Manzano, Corach, Moldes, Mazzon, cambiaron y vendieron sueños por dinero, en el tráfico ideológico de los 90 del menemato, alcanzaba "el éxito".
Será por eso que recibió golpes jurídicos al sobreseer sin investigar a los funcionarios de esas épocas, sus compañeros de ruta en el Ministerio del Interior y en el gobierno. Nunca estuve de acuerdo con la judicialización de la política, ni antes ni ahora, pero usted se transformó en un ariete mercenario de los poderes hegemónicos que lucran con su ignorancia jurídica, lo envían al combate por defender sus intereses y usted en su incapacidad queda expuesto. “Roma no paga traidores”, agregaría yo, ni mercenarios en la historia, no será distinto ahora, cuando su afán de “mejor alumno” lo hace avanzar con figuras tan insólitas como “asociación ilícita” al gobierno anterior o a la familia Kirchner. Sin dudas un hallazgo de la imaginación jurídica que será estudiada en los manuales del “no hacer”.
Su mediocridad no sólo avanza sobre la ex Presidenta, sino sobre sus hijos, sus cuentas, sus gastos diarios, suspende la pensión del marido muerto, clausura la herencia de los hijos, embarga bienes y juega a aparecer en los medios los fines de semana, con fallos los viernes para ocupar el lugar mural del periódico. Toda una estrategia comunicacional dada, donde los medios se enteran de sus medidas antes que las partes, porque ellos es de suponer, la escriben previamente.
Usted siempre quiso ser, nunca pudo, de ahí su odio. Entró por la ventana al lugar que ocupa, no es respetado por sus colegas, ni querido en Tribunales, carga dos muertos jóvenes, en un asalto, uno con disparos en la espalda que fue saludado efusivamente como “un vengador” de la claque de “mano dura”, periodistas, militares condenados, fascistas conocidos en esa caterva que le sirve de coro, que acaricia sus fallos contra todo lo que huela a peronismo, hoy usted es “el fusilador del 55”.

Quizás no tolere la fortuna de Cristina, declarada año a año desde 1985, con crecimiento patrimonial demostrado, porque la suya Bonadío no la puede mostrar, ni nadie sabe de donde salió. Ese rencor que expresa, es parte de mediocridad, si lo hubiese leído a Perón en vez de trepar a cualquier precio una escalera al éxito de la nada, sabría que la gente sabia “negocia con los malos, no con los estúpidos”, porque los primeros pueden tener códigos, pero los sonsos como usted, lo pueden llevar a cualquier lado. Mire Bonadío, usted se declara incompetente en la causa y sigue produciendo hechos, esconde su incompetencia en los pliegues de una Justicia que en niveles superiores ya le dieron retos de “flojedad de papeles”. Su odio es superior a su pensamiento, lo cual hace de usted una pobre persona a la cual la mayoría de los peronistas, pensamiento y doctrina de valores y principios, a los cuales usted alguna vez, alegremente adhirió con tanta firmeza como el agua que se evapora con el calor, ni siquiera le tengamos rencor, sino lástima, por ser tan poca cosa, que la historia se encargará de sepultar, como un mal recuerdo.
Una vez más gracias, su ineptitud y su persecución vengadora, han permitido al pueblo argentino pensar y revalorizar una figura que hoy constituye el único liderazgo político en la Argentina, frente a seres tan mediocres como los que usted representa, desde el presidente al dueño del multimedio, quienes lo usan hoy, como lo tirarán mañana al tacho de la basura, bajo la batuta de la Embajada de EEUU, que usted frecuenta. Nadie quiere convivir con la mugre, después de haber ensuciado la Patria.
Sin más, sólo deseo que su conciencia, si alguna vez le funciona, haga una disculpa pública al pueblo argentino por haber mancillado la Justicia.
Jorge Rachid