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Selecciones 8



La SÉPTIMA entrega.

Ya expliqué en esta entrada de qué se trata.











Selecciones v8.0


Hay más mujeres que cualquier otra cosa, excepto insectos,
 (De la película Gilda)


Yo me paso todo el invierno en quitarme el frío. Y todo el año en quitarme la inexistencia.
Macedonio Fernández, colaboración de la Zapaya


+ sueños 1.0
Conozco a un hombre que dormía con sus brazos. Un día se lo cortaron y se quedó despierto para siempre.

Cesar Vallejo


Amor 77

Julio Cortázar
Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.
Julio Cortázar, Colaboración simultánea de Maia y El Comandante Humita  (para mí que hay algo entre ellos, un 77 quizás)

Métodos de desobediencia cívica:

Sentadas: se efectúa el traslado al lugar previsto y se procede a sentarse, pero hay que estar sentado todo el tiempo. De otro modo, como se estaría es en cuclillas, postura que carece de significado político. 
Manifestaciones: el aspecto clave de una manifestación es que tiene que ser visible. Si una persona se manifiesta con carácter privado en su domicilio no constituye técnicamente una manifestación, sino meramente una acción estúpida o comportarse como un asno

Woody Allen

Un viejo lobo espacialv2.0

Carlos Gardini
Mi raza no es demasiado inteligente, sino más bien estúpida. Por eso somos fáciles de cazar. Pero como somos estúpidos, somos difíciles de retener. Siempre nos escapamos: no porque nos apasione la libertada, sino porque somos demasiado estúpidos como para pensar en las consecuencias de la fuga. Los cazadores nos atraen con espejitos, y nunca fallan. Pero cuando nos cansamos de los espejitos (somos vanidosos, y los espejitos nuevos pronto nos cansan, igual que las caras nuevas) nos escapamos. Aunque nos encierren bajo llave, aunque nos den latigazos, aunque nos marquen con hierros candentes, aunque nos amenacen con la horca o la guillotina o los trabajos forzados, siempre nos escapamos. A veces los cazadores nos matan, a veces se resignan. Buscan más espejitos y vuelven a cazarnos. Nosotros nos miramos las caras nuevas en los espejitos nuevos hasta que nos volvemos a cansar y volvemos a escaparnos. Siempre es así, pero del parque de diversiones no escapé nunca, porque nadie escapa del Espejo de Fuego.
Carlos Gardini, Juegos Malabares


f

Muchas de las figuras estaban trazadas sobre el mismo plano horizontal que me sostenía; otras eran verticales, cortando el plano, u oblicuas; las había tangentes al plano y luego, la gran mayoría, estaban Como flotando en distintas posiciones sin ningún contacto con el plano; y esa especie de bosque geométrico crecía hacia arriba sin que lograse ver hasta dónde. Tampoco me era posible calcular el perímetro que abarcaba esa zona, por más que, desde la distancia, me había parecido mucho más limitada que esta inmensidad compleja que ahora se exhibía ante mis ojos.
Mario Levrero
Algunas figuras estaban trazadas sobre trozos de planos, pero de muchas de ellas sólo quedaba el dibujo del contorno, sin la materia sobre la cual  habían sido inscriptas  misma materia uniforme que había encontrado hasta . ahora, la que podía atravesar si lo deseaba, pero de cuyos bordes afilados debía precaverme; había figuras perfectamente paralelas al plano horizontal, y si por azar alguna llegara a encontrarse a la altura de mis ojos me habría sido imposible verla, y podría sufrir un corte fatal. Debía, pues, moverme con la máxima cautela.
A medida que me internaba en el laberinto geométrico reconocía pentágonos, hexágonos, triángulos, cuadriláteros. Escaseaban las líneas curvas, y los círculos y las circunferencias se encontraban muy de tanto en tanto. También había infinidad de figuras irregulares, aunque el trazo de sus contornos siempre era nítido y perfecto.
 Novela Geométrica, Mario Levrero

Amor 88
Somos dos, por error, que la noche corrige.
Eduardo Galeano




Virus

Había un juego de ordenador, me lo dieron,
uno de mis amigos me lo dio, él jugaba,
dijo, es genial, deberías jugar,
y lo hice, y lo era.

Lo copié del disquete que me dio
para cualquiera, quería que todo el mundo lo jugara.
Todo el mundo debería pasárselo así de bien.
Lo envié por la red a tablones de anuncios
pero principalmente se lo envié a todos mis amigos.

(Contacto personal. Así es como me lo habían dado a mí.)

Mis amigos eran como yo: a algunos les daban miedo los virus,
alguien te daba un juego en un disquete y a la semana siguiente
o en viernes 13
te reformateaba el disco duro o te corrompía la memoria.
Pero éste nunca lo hizo. Este era segurísimo. 
Empezaron a jugar:
cuanto mejor juegas más difícil se vuelve el juego;
quizás no ganes nunca pero puedes llegar a ser bastante bueno.
Yo soy bastante bueno.

Por supuesto que tengo que pasar mucho tiempo jugando.
También lo pasan mis amigos. Y sus amigos.
Y las personas que te encuentras, las ves,
que andan por las autopistas viejas
o hacen cola, lejos de sus ordenadores,
lejos de las salas de juegos que surgieron de la noche a la mañana,
pero que lo están jugando en su cabeza mientras tanto,
combinando formas,
cavilando sobre curvas, poniendo colores junto a colores,
girando señales hacia secciones nuevas de la pantalla,
escuchando la música.

Claro que sí, la gente piensa en él, pero sobre todo lo juega.
Mi récord son dieciocho horas seguidas.
40.012 puntos, 3 fanfarrias.

Juegas a pesar de las lágrimas, el dolor de muñeca, el hambre, 
después de un rato
todo desaparece.
Todo menos el juego, debería decir.

Ya no me quedas sitio en la mente; sitio para otras cosas.
Copiamos el juego, se lo dimos a nuestros amigos.
Trasciende el lenguaje, ocupa nuestro tiempo,
a veces creo que últimamente me olvido de las cosas.

Me pregunto qué le pasó a la TV. Antes había TV.
Me pregunto qué pasará cuando me quede sin comida enlatada.
Me pregunto adónde ha ido toda la gente. Y entonces me doy cuenta de que,
si soy lo bastante rápido, puedo poner un cuadrado negro junto
a una línea roja,
duplicarlo y hacerlos girar para que ambos desaparezcan, 
duplicarlo y hacerlos girar para que ambos desaparezcan, 
despejando el bloque izquierdo
para que suba una burbuja blanca...

(Así que ambos desaparecen.)

Y cuando la electricidad se apague para siempre entonces
lo jugaré en la cabeza hasta que me muera.

Neil Gaiman, colaboración de sotelo/

Cantata

Las almas repudian todo encierro
las cruces dejaron de llover.
Sube al taxi nena, 
los hombres te miran,
te quieren tomar.
ojo al ramo nena,
las flores se caen, tienes que parar.

Vi las sonrisas muriendo en el carrousel,
vi tantos monos, nidos, platos de café,
platos de café, ah.

Guarda al hilo, nena,
guarden bien tus manos
esta libertad.
Ya no poses nena,
todo eso es en vano,
como no dormir.

Aunque me fuercen yo nunca voy a decir
que todo tiempo por pasado fue mejor,
Mañana es mejor.


Luis Alberto Spinetta





Bañá tus ojos
-¿Existe algún método para no llorar al pelar las cebollas?
-Desde luego que sí.
-¿Y cual es?
-Un rato antes, tenés que pensar en quién te dejó (después de una pausa, como si no lo mereciera)
...
El silencio transcurrió implacable como los minutos.
...
-Si funcionara- (mientras tomaba el cuchillo)
Juan Ja Cinto (el público no aprende)


Hasta la próxima (?)



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